Felipe acude por primera vez a consulta muy angustiado y sin saber muy bien qué hacer. Desde siempre había sido una persona muy activa y dinámica, emprendedora en numerosos proyectos y por ende con éxito en aquello que se había propuesto.
Desde hacía un tiempo parecía que todo le costase más trabajo de lo habitual, ahora tenía 37 años y una vida más bien acomodada, se había casado (felizmente) hacía dos años y todo en casa funcionaba a la perfección, sin embargo a Felipe le imbuía una sensación de insatisfacción indefinida, parecía que todo tuviera un matiz opaco, de limitada translucidez.
Incluso las cosas que más le entretenían y divertían, como sus partidas de póker hasta altas horas de la madrugada con sus amigos, se habían convertido en algo rutinario y tedioso que cada vez le atraían menos. Desde siempre se había considerado una persona deportista y con hábitos de vida saludable, todos los días religiosamente a la misma hora se calzaba sus deportivas y corría sus 8 km de rigor, le gustaba (y se jactaba) de cuidar su alimentación. Todo esto le hacía sentirse bien y de alguna manera elevarse por encima del resto de mortales.
Llevaba ya un tiempo que tampoco esto le animaba, pensaba que ¿para qué el esfuerzo?, pero a la vez se criticaba por incumplir sus rutinas saludables cosa que le hacía sentirse tremendamente culpable.
Si lo pensaba, en realidad, últimamente sus emociones fluctuaban entre el abatimiento y el sentimiento de culpa por casi todo lo que antes hacía y ahora se veía incapaz de hacer.
¿Qué es lo que me pasa?, ¿por qué no consigo ser feliz?, se preguntaba constantemente, y los intentos de ayuda por parte de su mujer, familia y amigos parecían chocar contra un muro, lo que les asustaba en principio, pero frustraba y enfurecía después.

Deja-atrás-la-depresión

 

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Se levanta esa mañana preocupada y dando vueltas a la casa sin parar un segundo de darle vueltas a una idea que le perturba desde hace 2 días; “¿Por qué no ha llamado?, ¿le habrá pasado algo?,¿debo llamarlo yo?”. Su hijo hace una semana que se encuentra estudiando en otro país, gracias a una beca que le han concedido, de la cual toda la familia se siente muy orgullosa. Lo más lejos que había tenido Lucía a su hijo fue un viaje a la capital hace 3 años pero tan solo había estado fuera un fin de semana.

Lucía confiaba plenamente en su hijo Alejandro pues siempre había sido un niño responsable que avisaba si surgía algún imprevisto que le impidiese llegar a la hora esperada. Desde que llegó a su destino Alejandro había informado “religiosamente” a su madre de su situación y parecía que ahora se le había “tragado la tierra”.

Todos en la familia de Lucía le habían intentado tranquilizar argumentando que era normal, que era joven, que estaría ocupado, que le dejara su espacio, etc, Lucía sabia que tenían razón pero no podía evitar sentir esa desazón que le aprisionaba el pecho y que le dificultaba la respiración, pensaba en todo tipo de catástrofes que le podían haber sucedido a su hijo. De alguna manera creía que si se preocupaba lo suficiente por él evitaría que esto que tanto temía se hiciera realidad.Continuar

En los tiempos que corren no es inusual escuchar una frase más o menos manida que hace referencia a que hay una crisis de valores y no solamente económica haciendo mención especial a los jóvenes de una generación mal llamada “perdida”. Esta frase seguro la habéis escuchado alguna vez en boca de un supuesto “experto” en estas lides, vendría a decir algo así como : “estos chavales de ahora les falta filosofía del esfuerzo”.

¿Qué quieren decir con esto?, ¿qué no se esfuerzan?, ¿que han tenido demasiadas facilidades?, o ¿volvemos a lo de la crisis de valores erróneamente transmitidos o mal aprendidos?.Continuar

Hay que tenerlo todo listo, no se nos puede olvidar nada a ver…. ¿Tengo los gemelos?, sí los tengo, y ¿dónde he puesto el reloj?, mira que como se me olvide colocarme bien el pañuelo en la solapa, no,  está controlado no hay porqué sulfurarse.

Los anillos los lleva mi madre, bien, ella se encarga,¿los regalitos para los invitados?, no me digas que se me ha olvidado pedir algunos más para los compromisos, ¿se lo dije a María?, creo que sí no estoy seguro, madre mía, ¿y si no lo hice?, va a ser horrible quedaremos fatal. Ya verás como el coche se retrasa y no llegamos a tiempo….. tranquilo, respira hondo, mírate al espejo, ¿lo llevas todo?, ¿se te olvida algo?…….

Sí, desde luego, que si, llevas la confianza en ella, en ti mismo como persona entregada y decidida a ser feliz, no se te va a olvidar mirarla a los ojos y perderte en ellos, eso seguro, a sonreirle en todo momento, difícilmente vas a pasar por alto cogerle de la mano y susurrarle al oído lo mucho que le amas y que has decidido emprender un nuevo camino juntos en el que decidiréis el rumbo a tomar en cada momento.

No, desde luego estas cosas dudo mucho que las olvide, y si me paro a pensarlo y a sentirlo se y siento que es lo verdaderamente importante……..IMG_8736

 

 

¿No te gustan las multitudes y te gusta la idea de disponer de un fin de semana sin ningún plan previsto y poder disfrutar de tu tiempo libre estando en casa?, ¿Te resulta agotador estar rodeado de gente todo el tiempo (incluso si se trata de personas con las que te llevas bien)?, ¿Prefieres pasar la noche del sábado en un bar lleno de gente o prefieres otro plan más sosegado?. Tal vez tus respuestas a estas preguntas son claras o tal vez te encuentras en algún punto entre ambos extremos. Sean cuales sean tus respuestas, el origen de tus preferencias se debe a la forma en que tu cerebro responde a las recompensas.

Una manera rápida, fácil y bastante exacta para determinar la tipología de una persona es tener en cuenta qué es lo que ésta suele hacer cuando se siente estresada, cansada, abrumada o exhausta, ¿qué suele (o quiere) hacer para sentirse mejor?, ¿qué busca o necesita para relajarse?. Lo que le funciona mejor para recargar las baterías a nivel psicológico. Por lo general, hay dos tipos de respuestas a esta pregunta.Continuar

Alcohol: Signos de Abuso de Alcohol y Adicción

Con frecuencia la gente que se encuentra bajo la influencia del alcohol puede:

  • Reír y hablar en voz alta
  • Sentirse mareada
  • Tener visión borrosa
  • Tener problemas para mantenerse de pie y balancearse cuando caminan
  • Hablar con insultos
  • Sentirse soñoliento y relajado
  • Desmayarse
  • Sentirse con ganas de vomitar
  • Agresivo e inclusive violento

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Cómo continuar con la vida

Superar la pérdida de un amigo cercano o algún familiar toma tiempo, pero las investigaciones nos sugieren que esto puede ayudar a alcanzar un renovado sentido de propósito y dirección en la vida.

A las personas que están pasando por el duelo podrían resultarles útiles algunas de estas estrategias para lidiar con su pérdida:

  • Hable sobre la muerte de su ser querido con amigos y colegas para poder comprender qué ha sucedido y recordar a su amigo o familiar. Negarse que ocurrió la muerte lleva al aislamiento fácilmente y puede a la vez frustrar a las personas que forman su red de apoyo.
  • Acepte sus sentimientos. Después de la muerte de alguien cercano, se puede experimentar todo tipo de emociones. Es normal sentir tristeza, rabia, frustración y hasta agotamiento.
  • Cuídese a usted y a su familia. Comer bien, hacer ejercicio y descansarse le ayudará a superar cada día y a seguir adelante.
  • Ayude a otras personas que también lidian con la pérdida. Al ayudar a los demás, se sentirá mejor usted también. Compartir anécdotas sobre los difuntos puede ayudar a todos a lidiar con la pérdida.
  • Rememore y celebre la vida de su ser querido. Usted puede hacer un donativo a la entidad benéfica predilecta del difunto, enmarcar fotos de momentos felices que vivieron juntos, ponerle su nombre a un nuevo bebé o plantar un jardín en su memoria. La elección es suya — sólo usted sabe cuál es la forma más significativa a su mismo de honrar esa relación única.

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Astenia primaveral

La astenia aparece con más intensidad en esta época del año, se caracteriza por generar una impresión de cansancio y falta de vitalidad tanto intelectual como física, con sensación de debilidad generalizada.

A los pacientes que sufren astenia les cuesta mucho realizar trabajos físicos o mentales que en otras ocasiones realizan de rutina sin pensarlo. También suele acompañarse de falta de apetito, pérdida de memoria y alteración de la calidad del sueño y es más frecuente en personas de entre 20 y 50 años.

La causa de la astenia puede ser multifactorial, en ocasiones aparece como efecto rebote después de una época en la que se ha sufrido mucho stress, o bien asociada a una situación más o menos silente de depresión larvada. Puede aparecer tras periodos de alto esfuerzo físico o por sobrecarga en el trabajo. Y suele cursar con una depresión del sistema inmunológico asociado.

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